jueves, 9 de enero de 2014

El final del otoño

De pronto, tu aroma a naranja recién cortada , me llegó a lo lejos en aquel parque en el que solíamos transitar por horas día a día, todas las tardes mientras vivimos juntos.

Agarrada de tu mano sentí la sublime caricia del viento que nos rodeaba entre sus brazos, una mañana de otoño. Primero cálida y de repente fría como una noche de invierno.

Tu semblante neutral no emitía expresión alguna y temí que me gritarás o dejarás de mirarme. Un suspiro desde lo más profundo de tu alma me indicaba que era el final. Una mirada perdida me decía que ya no estabas ahí conmigo, por lo menos, no tu corazón.

¿Existe algo más fuerte que el amor? No lo se. Pero por ese "algo" nos alejamos de nosotros, dejamos de querernos, quizá. Ese "algo" lo vi en tu mirada, el último día que estuve a tu lado y me pronóstico el final de un "nosotros".

Ahora... No sé qué sucederá, qué nos prepara el porvenir. Probablemente no vuelva a verte y mi mente se encargará de cuidar a mi corazón, diciéndole que es lo mejor. Es posible que no vuelva a verte más o sólo por los momentos. Ahora... No quiero saber nada más.

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